¿Quién resiste, cuando tu perro mira con esos enormes ojos tiernos y brillantes llenos de expresión zalamera e inquisitiva, a darle, como premio un bocadito de lo que en ese momento estamos saboreando? Lo que demasiadas veces no sabemos es que ese "caprichito" que le ofrecemos con la mejor de las intenciones y con toda la ilusión, puede resultar fatídico para su salud.
Quienes convivimos con uno ó más perros, llegamos a integrarlos tan profundamente en nuestras vidas, que los convertimos en eso que se ha dado en llamar "uno más de la familia", y no nos duelen prendas admitirlo; muy por en contrario, estamos orgullosos de nuestros compañeros de fatigas que nos muestran su cariño, su lealtad y su total dependencia en todo momento y circunstancia. Teobromina, igual a toxicosis
El chocolate es tan apetitoso para nosotros como lo es para nuestros amigos de cuatro patas y no hay quien se resista a su estupendo sabor. La diferencia estriba en que la excesiva ingesta en el humano, si acaso se traduce en una acumulación de grasa, la multiplicación de la celulitis y unos cuántos kilos de más, mientras que en el simpático peludo, una sustancia llamada "Teobromina" y que está en la composición del chocolate, cualquiera que sea este, acaba por causarle al animal una "Toxicosis" que puede llegara tener consecuencias devastadoras, léase mortales.
El animal intoxicado puede tardar horas e incluso días en presentar los síntomas característicos del envenenamiento por teobromina, y lo que es peor es que la mayoría de las veces el propietario, por puro desconocimiento, no va a asociar el malestar del perro con esas barritas de chocolate que le dieron días antes... sin embargo, y esto es lo interesante, el cuadro sintomático de la toxicosis por teobromina es perfectamente típico. Más grave aún es el hecho de que no existe ningún antídoto específico...
